En los tempranos años 80 en varios países se desató la fiebre del rap, género que nació y sigue encontrando manifestaciones por allí como expresión de protesta. Sin embargo, en Italia quien saltó al ruedo blandiendo el género fue este Pino D'Angio, quien al parecer no tenía motivos de protesta más allá del desdén con que pudieran mirarlo las chicas: el tipo creía que estaba buenísimo, y creo recordar que mis hermanas y otras mujeres de la cuadra pensaban lo mismo. Así que en lugar de cantar o rapear sus penurias (que seguramente tenía muy pocas) prefirió lanzarse un rap-gigoló muy latinlover y bastante fatuo. No hay nada que hacer, de estas cosas también está hecha la memoria.
Un cuarto de siglo después, escuchen y vean al tipo:








