Aunque en lugar de estancarse en la tristeza uno anda por ahí celebrando la felicidad, de vez en cuando me gusta meterle algo de lágrima y barranco a esta página, nomás para hacerlos sufrir. Hoy mismo, por ejemplo, quise tirarles una emboscada depresiva y lacerarlos a punta de Tornero (Torneró, se pronuncia en la lengua de uno), la inolvidable de un grupo italiano llamado I Santo California. ¿Cómo no recordarla, si en mi caso particular debí padecer un Día de las Madres en Carora escuchando a unos coñitos de cuarto grado versionándola en caroreño con la misma música? La cosa decía:Madre,
madrecita mía,
te ofrezco en este día
mi canción
para ti
con amor...
Abominable, sobre todo con ese solazo de la una de la tarde.
Pero no, hoy no pude salirme con la mía. Porque un usuario de este blog, de nombre José Luis Artigas, consiguió pegar primero con otra de las duras en esto de la atrocidad y el llantén. Adivinen qué: el citado amigo me envió vía e-mail esa otra cabilla titulada Hoy Daría yo la Vida, de la brasilera Martinha, (en la foto) y amenaza con enviarme otras.
Aquí van las dos. Disfrútelas o padézcalas, y comente abajo qué efectos le dejó cada una en su destrozado ánimo (alguien que visite a menudo este blog es porque está muy feliz o muy atormentado, ustedes saben).







