Listo, ya sé comprimir archivos mp3. El Audacity resultó ser la herramienta más adecuada para tal fin. Es verdad que pierden calidad los archivos. Pero en ciertos casos, como estos que presento aquí abajo, eso es lo de menos: hay piezas cuya calidad seguirá estando a nivel de pozo séptico así los ángeles o los fabricantes de las trompetas de Jericó se inventen un descompresor celestial._______________
Hace unas semanas el amigo
Pialli, y antes que él
Martha Beatriz, me decían que
Luis Gerardo Tovar, declamador insigne, gloria del patetismo a la venezolana, no debía faltar en este blog. Y es verdad. Sin ese sujeto, este depósito de seres y canciones olvidables (algunas de ellas injustamente) estaría incompleto. Sobre todo para quienes quieren verlo (oírlo) como un tobogán hacia la depresión. De modo que este es un candidato de primera para el Campeonato Mundial de Cursilería, cuyos resultados iré adelantando a medida que ustedes vayan oyendo las piezas y engordando la estadísticas de cada una.
Aquí van entonces dos de las declamaciones del recordado
Tovar. Una de ellas fue enviada por el hermano
Artigas. Se llama
Santo Domingo, y más vale que los hermanos dominicanos no consideren esto un agravio de Venezuela contra el nombre de su patria. Para no quedarme atrás, le sumo a esa tortura otra más horrísona todavía: se llama
Desiderata, y viene a ser algo así como los consejos para la vida a un niño con retraso severo, formulados por un padre más retrasado aun que el propio muchacho. No se podía esperar otra cosa del "poema", el cual fue escrito por un caballero que aparte de alemán era filósofo y abogado. Se llamaba
Max Ehrmann, dicen sus numerosos seudobiógrafos en internet. Hay uno en particular que les recomiendo, para que lloren un rato.
Pulsen aquí, lean, vean y escuchen.
Es, en dos palabras, impre-sionante.
Desiderata(*):(*)= Un usuario anónimo ha advertido en la sección Comentarios que esta versión de Desiderata no corresponde a Luis Gerardo Tovar sino al mexicano Jorge Lavat; hecha la averiguación, precisamos que está en lo correcto. Gracias al amigo invisible por la corrección.